2009/3/24 Fermín Jiménez
Hola chicos, pues.. yo.. pensaba hacer un mailing soltando toda la chapa y con una foto de las fotos del móvil. Si tenéis ganas cambiamos el mío y lo convertimos en uno de los tres. De momento, respondo con esto a la pregunta de qué tal pero os invito a hacer un corta y pega y desguazar lo que he escrito para que sea de los tres y corregir opiniones y etc. besos! os echo de menos, hijos de puta!

resumen del encuentro. Fotos del móvil. Fermín.
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Como uno se siente agradecido porque esto, entregado cada uno de una manera, fue un regalo, por lo menos voy a contar el viaje lo mejor que pueda pero sin extenderme.
Yo salí para León más o menos a la hora que Luz, Ricardo y Daniel llegaban a León en tren. En la pensión Blanca, espléndida, como muy mediterránea para estar en castillacastiza y muy ikea, me esperaba una nota de los tres diciendo donde estaban –por supuesto tomando unas cañas- y me mandaban los muy que desplegara la cama plegable, por llegar el último o por no haberme comido las horas de tren que ellos si. Bueno, no lo hice.
Caña de aterrizaje después dimos una vuelta de reconocimiento por el barrio húmedo (como mola el nombre) y por el barrio romántico. Vuelta a las cañas (que se llama tapón que no que corto) y sus maravillosas tapas de guarnición. Caza, tripas y aledaños que acolchonan la bebida hasta que a pesar de los leves intentos de Daniel de ir a casa vamos cambiando la charcutería por los gintonics y rones y los fluorescentes de bar de siempre se cambian por luces horteras de discoteca, reguetón (¿?) y carteles de concursos de pulsos, dianas, oferta dos por uno, Dani que tira la toalla y se va a casa, speech del dj y oiga donde se va luego y tu que nos sigas. Discoteca de garrafón y amigas improvisadas y bailoteos. La vuelta a casa incluye no poder abrir la puerta (alguien) y vomitón en el baño (alguien otra vez).
Por la mañana, hechos cuatro hatillos de asco a saco, al Musac, donde Tania Pardo, a su quinto intento, pregunta si nosotros somos nosotros y sí, somos nosotros. Expo del laboratorio, de Mateo López, la parte que ella comisaría, muy buena. El artista había montado una réplica de su estudio a base casi todo de papel, en el que preparaba una publicación. Ha perdido dos portátiles ¿o se los habían robado? y ya no hay publicación. De ahí a la de Marina Nuñez, que no nos gustó a nadie y que nos pareció un pastiche futurista del todo a cien y luego la de Elmgreen & Dragset, más conocidos entre las currelas del Musac como Hansel & Gretel, que nos gustó de forma desigual, a unos más y a otros menos y unas piezas más y otras menos. Bueno, yo soy un poco fan, y les perdono hasta la simbología más evidente y las sogas con una silla caída, mamma mía. Para acabar, la sorpresa fue Kirstine Roepstorff, una hippy danesa brutal, muy hippy y muy del bordado pero con una vuelta de rosca más y con más bellaquería. Nos dieron un pack de catálogos que pesaban más que la maleta y nos tomamos una caña con Tania mientras nos daban mesa. La dosis de alcohol sirvió para fluir un poco más en la conversación y devolver alguna pelota de la incontinencia verbal confesa de Tania. Comida en el Musac los cuatro solos, cita para la noche y caída física hacia los tobillos, desmayos y arrastre hasta las camas. Un poco de sobe, de teléfono, de mail, y final de Encuentros en la tercera fase, ricardo y yo. Que si es Truffaut el que hace de profesor y que si deja la MTV, con un reality en el que, por ejemplo, chico rechaza a chica porque le gusta la astronomía. Luz y Daniel se repasan, ole sus fuerzas, el Musac.
A las nueve y media quedamos con Tania en la plaza del húmedo. Se nos aflojaban las rodillas del horror de pensar en las croquetas de morcilla que Tania nos había prometido-recomendado by night. Buenísimas. Con Tania estaba Ruth Gómez y luego llegó parte del equipo Musac, unas chicas majísimas y campechanas, como Tania, todo lo contrario del equipo falocrático fashion victim que siempre me había imaginado en el museo. Otra manera de decirlo, que no eran el ejército de Mario Vaquerizos que pensaba, que supongo que pensábamos. Tania despliega todo su poderío de actriz de comedia. A destacar su autorepresentación haciéndose una foto con Matt Dillon en Nueva York, con tintes LinaMorgánicos. Risas y grasas y bar de rockeros llevado por pareja tipo los cramps, más majos que las pesetas, con sesión de fotos de grupo hechas por unas jennys leonesas y unos pocos margaritas. Estamos muertos y Ricardo se relame pensando en el colacao de la pensión y en posible final tipo fiesta de pijama noche de campamento. Se cumple solo a medias, porque estamos devorados.
Por la mañana, aún en la cama, Luz se fija que en la luz que se proyecta entre las persianas se ven a personas andando bocabajo. Empezamos a flipar y vamos ajustando con la persiana, los catálogos del Musac y la cortina hasta hacer una cámara oscura cuasiperfecta. Se veía la acera de enfrente perfecta, la gente caminando, la oficina de cajamadrid, los autobuses. Fue increíble, como de museo de las ciencias. Remoloneamos un rato, duchas, colacaos o cafés, tostadas, periódicos, discusión sobre si los dientes se lavan en círculos o línea recta y despedida en la estación de tren, que salía a la una.
Yo me quedo hasta las diez de la noche pero la gran anfitriona nos invita a Ruth y a mi a comer por ahí. Luego té en su casa, una pasada de ático con terraza y vistas a la catedral y aledaños catedralicios, con repaso a sus catálogos, música de Clare Rojas y originales en sus fundas de la expo que comisarió de obra sobre papel, del papel del artista y montada por correo. Gustor máximo viendo originales de, otra vez, Clare Rojas, su husband Barry McGee, David Bestué, Riiko Sákinen, los hermanos Juan y Chechu Álava y mil que no recuerdo. Luego cotejamos nuestra red de conocidos-amigos, tipo y tú de quién eres y marujeamos de lo propio y ajeno hasta que dejamos la mesa como un plató de aquí hay tomate con trozos esparcidos por todos lados de eugenias martínez de irujo y paquirrines. Y de ahí al taxi y al aeropuerto. Al llegar a casa, como no podía ser de otra manera, saqué las llaves de la pensión en lugar de las mías.